BEJAS

Juan Vallet Martínez, más conocido como Bejas, nació en Orihuela en 1963. Actualmente vive en Cullera, donde tiene su taller. Es padre de ocho hijos, artesano de la piel por oficio y artista por pasión.

Más que formación académica, él mismo afirma que ha sido curtido por cada experiencia vivida. Es por esto que su estilo es muy personal, prácticamente imposible de encasillar, salvajemente intuitivo. Como el propio artista explicó, “mi situación autodidacta tiene el privilegio de entender el arte como una búsqueda sin límites, con una pasión que derriba todos los tabús a los que suele enfrentarse un académico, aprendiendo con cada nuevo proyecto”.

No se considera un artista, sino un investigador que combina de manera camaleónica tradición y nuevas tecnologías.

Es sobrino de Francisco Salinas, con quien compartió muchos momentos de su adolescencia. A esto se debe su temprana vocación por la poesía, siendo Elogio al cante (1975) su primera obra conocida.

Procedente, además, de una familia de titiriteros, Los Montoya, desde joven se sintió muy atraído por el teatro.

Ha trabajado con Joaquín Hinojosa y Vicente Genovés, participando entre 1987 y 1992 en las representaciones por toda la Comunidad Valenciana de las obras Ací no paga ni Déu de Darío Fo, El casament dels petits burgesos de Bertold Brecht y Ubú Rei de Alfred Jarry.

Durante estos años trabajó también en el equipo de salvamento marítimo de su ciudad.

Entre los años 1998 y 2000 realizó numerosos trabajos de indumentaria y de ambientación para los museos de la ciudad de Cullera

Museo del Arroz, inspirado en el siglo XVIII.
Cueva-museo del pirata Dragut, en el siglo XVI .
Torre musealizada del Marenyet, en el siglo XVII.
En mayo de 2015 tuvo una exposición en la galería Zieglerhof de Lüneburg.
Torre musealizada de la Reina Mora o de Santa Ana, en el siglo XI.
Complejo del Castillo y Museo de Historia y Arqueología de Cullera.
Obras para el diseñador Pepe Cabrera, que han sido expuestas en su galería de Dénia.

Y es que su pintura se ríe también de la secular locución de ut pictura poesis: sus cuadros no se basan en o son como la poesía, sino que nacen de la reciprocidad, son poesía y son fragmentos de su propia vida. Pues una pintura sin poesía, está muda; una poesía sin vida, está muerta; y una vida sin Amor, carece de belleza y de sentido.